
Carlos Silveyra, figura clave de la literatura infantil argentina, falleció a los 82 años
Dirigió las revistas Billiken y AZ Diez, impulsó colecciones como “Hora Libre” y formó a generaciones de docentes. Su última intervención pública, en la Feria del Libro Infantil y Juvenil, se tituló “Lo viejo también sirve”, en referencia a El Eternauta de Oesterheld, con quien había colaborado en Atlántida.
Este miércoles falleció en Buenos Aires, a los 82 años, el maestro, escritor y editor Carlos Silveyra, según confirmaron personas cercanas. Nació en la misma ciudad el 2 de noviembre de 1943. Como docente transitó todos los niveles educativos: inicial, primario, secundario y universitario. Se recibió de maestro normal nacional en 1962 y luego se formó como profesor en Ciencias de la Educación y psicólogo social. Dictó la cátedra de Literatura Infantil en varios profesorados y participó en el diseño curricular del nivel primario de la Ciudad de Buenos Aires en 1989 y del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires.
En 1971 inició su trayectoria periodística en la revista Estudiando, dirigida por Susana Itzcovich. Al año siguiente se incorporó a Billiken como colaborador y permaneció allí hasta 1986, cuando se retiró siendo su director. También estuvo al frente de la revista AZ Diez mientras ejercía la dirección editorial de AZ. Colaboró con reseñas de libros para niños y jóvenes en LA NACION y Clarín, además de en las revistas Genios y Compinches.

Según una semblanza de Adriana Vulponi para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Silveyra entendía la edición de literatura infantil y de materiales educativos como la combinación de tres elementos: “texto (ameno, comprensible, riguroso), ilustraciones (concebidas como otro lenguaje que no debe repetir necesariamente lo expresado por el texto) y conciencia de una postura didáctica”.
“Carlos fue mi gran amigo en el mundo de la literatura infantil y juvenil”, recuerda el escritor Rodrigo Ures. “En los años noventa me convocó para sumarme a su equipo en lo que sería la nueva Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina (Alija), con la idea de que tuviera una representación federal, más allá de Buenos Aires. Tenía una capacidad única para crear mundos en el ámbito del libro. No solo fue un gran autor y antólogo, sino que también se destacó creando colecciones y editando a los principales referentes del género. Como antólogo, una de sus colecciones reunía adivinanzas, trabalenguas, chistes y colmos. Experto en Caperucita Roja, recorría el mundo buscando versiones y ediciones raras”.

Silveyra fue un destacado formador de docentes a través de cursos y seminarios sobre literatura infantil y juvenil en profesorados y universidades. “Sus clases combinaban de manera equilibrada lo académico con su experiencia como maestro de grado”, señala Ures. “Su paso por Billiken se recuerda por la forma en que unía el enfoque didáctico y escolar de la revista con lo popular del espectáculo. En las tapas podían aparecer Susana Giménez, Maradona o Superman. Introducía ideas innovadoras, como una fotonovela de la obra El imaginario, de Hugo Midón y Carlos Gianni, o la sección La Pandilla de Annie, aprovechando el estreno del musical en el país”.
“Su última participación pública fue en la Feria del Libro Infantil y Juvenil, con una conferencia magistral titulada ‘Lo viejo también sirve’, en alusión a El Eternauta de Oesterheld, con quien había trabajado en la editorial Atlántida. Con esa charla se despidió formalmente de su actividad profesional, según lo expresó ante el público de maestros y bibliotecarios. Sin dudas, Carlos Silveyra fue un pionero en la cultura para las infancias”, concluye Ures.
Editó textos escolares y de literatura infantil en sellos como Aique, Quipu, Homo Sapiens y La Brujita de Papel. Impulsó un proyecto de Enciclopedia para niños para Tinta Fresca y luego se desempeñó como director editorial y director general de la filial argentina del Grupo Macmillan (Puerto de Palos, Estrada y Macmillan).
Publicó artículos en revistas especializadas como Piedra Libre, Mundo Alijme, Imaginaria y La Revue des Livres pour Enfants. Es autor de numerosos libros y antologías para niños, jóvenes y docentes, entre ellos la novela El insólito viaje a Singapur de Mardoqueo Gómez, inventor, Chistes, Colmos, Tantanes y Si yo fuera un gato, además de los estudios Canto rodado. La literatura oral de los chicos y La literatura y el nivel inicial.
Integró la Comisión de Educación del Congreso Internacional de Promoción del Libro y la Lectura de la Fundación El Libro y fue socio fundador de Alija, sección argentina de IBBY, que presidió entre 2009 y 2010. Actuó como jurado en concursos nacionales e internacionales y redactó el capítulo de Argentina del Gran Diccionario de Autores Latinoamericanos de Literatura Infantil y Juvenil de la Fundación SM. En 2013 recibió el Premio Pregonero de Honor de la Fundación El Libro.